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Los viñedos - Tierras únicas para vinos únicos
El cultivo del vino permitió a los pueblos emerger del barbarismo (así lo defendía el historiador griego Tucídides), por lo que en Azagra la civilización bulle sin cesar. Los romanos también entendieron el vino como un elemento civilizador y en su afán mundial de conquista encontraron un paraíso a orillas del Ebro, justo en ese punto en el que el río más caudaloso de la Península comienza a serpentear y forma la actual frontera política entre Navarra y La Rioja.
A su paso por Navarra, el Ebro une las orillas navarras y riojanas y cada cual aporta lo mejor de sí misma. Se trata de una unión social, climática y cultural. Una unión en la que el vino se ha convertido en el ensamblaje principal. En el punto exacto en el que el río Ega se deja atrapar por la vorágine del Ebro, y ante la atenta mirada de la imperial Calahorra, existe un balcón, un privilegiado mirador desde el que se descubre el océano de 1.300 hectáreas de viñas que se mece sobre Azagra, entre los Altos de Peralta y la cañada real de la Pasada Principal del Ebro.
Sobre esta atalaya se erige Bodegas Finca Manzanos, donde el vino es una forma de interpretar la vida y la cultura de un pueblo: "El mundo del vino es una forma de vida, una cultura… La tradición vitivinícola se lleva en la sangre. Un gran empresario de otro sector puede montar una bodega y producir vinos de calidad, pero siempre le faltará el calor humano que transmite la forma clásica de elaborar el vino y su implicación con la sociedad en la que se asienta. El vino es un ser vivo".
Eurípides decía que donde no hay vino no puede haber amor. En Finca Manzanos elaboramos vinos llenos de amor.
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