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La bodega actual de Finca Manzanos está construida de manera escalonada, en un diseño de cuatro balcones. Las instalaciones tienen una superficie de 10.000 metros cuadrados distribuidos en varias plantas. El 80% de la bodega está en subterráneo (25 metros bajo tierra), lo que permite que la elaboración de vino se lleve a cabo por gravedad, mediante la decantación del vino.
La nueva tecnología de los depósitos de acero se funde al final de la elaboración en los tradicionales depósitos de hormigón. El trayecto del vino pasa el primer año por el acero, el segundo por las barricas y el tercero en depósitos de hormigón, donde se realizará el coupage para después ser embotellado.
Se sigue en todo momento la trazabilidad del vino. La manipulación de alimentos está aislada y cerrada del resto de la bodega. Y, aprovechando el conocimiento histórico, la bodega mantiene los sistemas de ventilación natural en la zona de fermentación. Todo ello al más puro estilo de los calados tradicionales de Rioja.
Este proyecto pretende reciclar la experiencia del 'saber hacer' tradicional, en cuanto a arquitectura y a viticultura, a la hora de edificar una 'bodega sostenible'. En él se ha pretendido conseguir un intercambio generacional: por un lado, incorporar, de forma razonada, técnicas actuales en el proceso de elaboración artesanal; y, por otro, adaptar una tipología tradicional a las necesidades del siglo XXI.
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